martes, febrero 17, 2015

De todo hay en la viña del Señor

Por: Diógenes Armando Pino Ávila

En estos días en que la indignación me ha llevado a denunciar actos de corrupción, negligencia y malas prácticas administrativas en mi pueblo natal, he tenido también la oportunidad de conocer el pensamiento de nuestra gente y a pesar de haber vivido toda mi vida en Tamalameque y conocer a mis paisanos, todavía no deja de sorprenderme la forma como reaccionan ante el abuso de poder, el despilfarro y el mal manejo de los recursos públicos.

Hemos hecho una serie de denuncias públicas sobre temas documentados de manera irrefutable, con fotografías, facsímiles de documentos públicos, pantallazos tomados de la página de contratación administrativa y otras fuentes de entero crédito, las hemos firmado con nuestro propio nombre, dando la cara, de frente, con valentía, con nobleza, lo hemos hecho a través de las redes sociales, lo hicimos con el fin de que la ciudadanía de este pueblo despierte y se sacuda del adormecimiento que padece, que pierda de una vez el conformismo de esclavo vencido. Lo hemos hecho con la esperanza de que la estirpe de nuestros ancestros vuelva por sus fueros y que estas generaciones de tamalamequeros levanten la cabeza con dignidad y griten al unísono un ¡Basta ya! que se escuche en toda la comarca.

¿Pero cuál ha sido la reacción? La reacción ha sido diversa, respetable para mí, pues no podría entrar a criticar la opinión y la postura que asumen mis paisanos ya que estaría en riesgo de convertirme en juez y parte, de todos modos haré un análisis sin apasionamiento de lo que he visto, oído y leído en estos días.

Un sector de jóvenes, preocupados por lo que ocurre en nuestro municipio, y ante la pobreza generalizada y la falta de atención de la administración municipal, tomó la decisión de hacer una especie de Teletón, donde  recogieron recursos y libros y con ello armaron unos kits escolares, los que repartieron en los sectores más deprimidos del municipio y se aprestan para continuar con su labor humanitaria, aclaro es la primera actividad de estos muchachos que quieren perfilarse como líderes en nuestra población.

Otro grupo liderado por el profesor Edgard Peñaloza se han constituido en una organización de colonias tamalamequeras y plantean resolver los problemas del municipio a través de diferentes actividades, con la filosofía de que hay que “hacer antes que criticar”. Parte de la estrategia de este grupo comienza con el planteamiento muy puntual de pintar algunas paredes y casas que tienen deteriorada la fachada y afean el entorno urbanístico del pueblo.

Hay un grupo que defiende a ojos cerrados la administración municipal e insultan y amenazan por lo que decimos y denunciamos, para Ellos parece que nuestro pueblo se encuentra en el mejor momento y que en este paraíso todo está bien y que lo que pasa es que el profesor Pino y el grupo de personas que levantamos la voz, somos unos perseguidores que permanentemente inventa calumnias en contra de la alcaldesa, la que gracias a la Divina Providencia llegó para hacer de nuestro municipio un emporio de riqueza y desarrollo.

En otro grupo de personas, alcanza uno a notar una reticencia y molestia por lo que denunciamos y uno no alcanza a saber en sí, que es lo que les molesta, pues sus apreciaciones son tan difusas y falta de coherencia que uno las lee y solo esboza una sonrisa pues no sabe uno que responder sobre el particular. Por ejemplo defienden la administración porque hace fiestas y trae conjuntos los que en plaza pública amenizan el jolgorio popular, es decir para ellos ser buen administrador es aquel, que como tal, le da al pueblo “pan y circo” sin importar si el municipio se cae a pedazos ante la negligencia y la corrupción.

Por lo menos uno, al que muy pronto desenmascararemos, utiliza un perfil falso y se hace llamar Alberto Ávila, (tengo claro que no es Pano), el que me acusa de haber atentado contra la vida del profesor y compañero Alfonso Beleño, de lo cual el mismo Alfonso podrá aclarar esta situación, y lo insto a ello, ya que no tengo nada que decir al respecto. Lo que sí dejo claro es que el tal Alberto Ávila no me amedrenta con esta aseveración pues el pueblo conoce mi pensamiento y mi proceder.

Por último, hay los que se molestan por las denuncias públicas que hacemos y dan a entender que esto no debe hacerse, pues Ellos se sienten cansados de leer tantas denuncias en los muros nuestros y pierden la compostura en el alegato mandándonos a poner las denuncias ante los entes de control fiscal o la justicia y dan a entender que somos cobardes. A este grupo en particular es al que menos entiendo ya que se molestan por nuestras opiniones y denuncias sin tener en cuenta que es derecho inalienable el nuestro de utilizar nuestro libre albedrío y el derecho al disenso, peor aún, desconocen que como ciudadano tenemos el derecho a criticar los actos de los gobernantes y a pedir cuentas por los actos que creamos desatinados o faltos de transparencia, pues al fin y al cabo somos ciudadanos residentes y nacidos en Tamalameque.

Noto con preocupación que este último grupo pareciera que no son capaces de discernir que el problema no es solo nuestro, es de ellos y de todos, y si con valentía nosotros levantamos la voz, aportamos las pruebas y hacemos la denuncia pública, es para que lo entiendan mejor, una invitación a todos los tamalamequeros que dicen ser valientes en el presente y en el pasado para que unidos hagamos la denuncia colectiva ante los entes de control, pues esto es una responsabilidad colectiva de todo aquel que quiera a Tamalameque. 

Repito y aclaro, respetamos las diferentes maneras de opinar de estos tamalamequeros y aunque no las compartamos, creemos que están en su derecho, pero al mismo tiempo pedimos a Ellos que respeten nuestras posiciones, respecto a la mirada crítica que le damos a lo que según nuestro entender, es negligente y falto de transparencia en el manejo de la cosa pública de Tamalameque.
Yo sinceramente creo que la cosa no anda bien y que el despilfarro y la corrupción ha llegado a topes nunca visto en esta municipalidad y que llegó el momento de mostrarle al pueblo lo que está pasando, para ver si así se toma consciencia sobre la precaria situación que vive el pueblo que nos vio nacer y en consecuencia se inicia un proceso de rectificación al momento de elegir a quienes dirigirán la cosa pública municipal. Por tanto no hagan tanta fuerza por callarme que no lo van a lograr.
¡Si no tienes el valor de denunciar, por lo menos ten el pudor de callar! 

1 comentario:

Gerlin Aguilar dijo...

Claro como el agua DIogenes, el conformismo de algunos los vuelve cómplices de la corrupción que aqueja al municipio de tamalameque, defienden lo indefendible, por un interés personal, otros por ignorancia, y crean un comité de aplausos al descaro de estas malas actuaciones