miércoles, agosto 06, 2008

Tamalameque y los Profetas

Por: Diógenes Armando Pino Avila
Estuve en Tamalameque el sábado por la tarde, esta vez si conseguí transporte, viajé en el carro de Villa de El Burro hasta Tamalameque, en el vagón, claro está, pues me quedé en Pailitas y no había cupo y esto también es una odisea. En fin, llegue a Meque y entrando, casi frente al carro nuestro se da el accidente de dos motos que al chocar entre si dejaron en el piso a tres personas, los dos motoristas y una pasajera.

No está demás decirles que fue aparatoso el accidente y que nos tocó bajarnos a auxiliar a los heridos, de los cuales enviamos en el mismo carro de Villa a los dos motoristas inconscientes al hospital, en lamentable estado, los creíamos muertos. Fue una desagradable impresión que marcó ese fin de semana, pues premonitoriamente pensé, La cosa no va ha estar bien!, y en efecto, no lo estuvo, pues al día siguiente a eso de las 6 AM tuve que tomar el camino de regreso a La Jagua, razón por la cual no les di noticias de nuestro pueblo. Claro para solventar esta falta, acudí al celular y miren la joya que me contaron.

El hospital Tamalameque convocó a concurso para proveer el cargo de Director, la prueba la realizó La ESAP, se presentaron 11 candidatos incluyendo a la Directora encargada actual y ¡oh, sorpresa!, solo pasó una, esta ”escachada” le costó al Hospital la bicoca de $7’000.000.oo SIETE MILLONES DE DEVALUADOS PESOS COLOMIANOS, pero como la norma que regula la meritocracia exige que deben pasar por lo menos cuatro aspirantes, para que el CONSEJO DE ADMINISTRACION escoja a tres, que será la terna que estudiará el alcalde para escoger de ahí al que será el Director, se tiene que repetir la prueba, y vuelve y juega otros siete millones del alma, será que ahora si pasaran? O habrá que hacer otra ronda. ¡Hombe estudien, no les da pena!, ¡No sean tan descarados!

Ah les cuento he seguido leyendo la Biblia, me dejó turbado el poder del Profeta Elías tisbita, su fuerza avasalladora cuando destruye con el rayo de fuego al capitán de cincuenta que le envió el Rey Ocozías para capturarlo, y luego, como repite el numerito de nuevo volviendo humo a otro capitán de cincuenta. Me descrestó cuando rasga su manto en dos y golpea con él el agua del Jordán y esta se abre para permitirle el paso. Ahí en ese río y en ese momento un carro de fuego se lo llevó.

Que bueno sería un Elías volviendo humo a aquellos que quieren medrar del erario tamalamequero, bueno y muy bueno ademas que limpiara de inescrupulosos la administración pública.

Pero me sorprendió mucho más el profeta Eliseo el sucesor de Elías tisbita por su capacidad milagrosa y la fuerza y determinación de su palabra al profetizar. Lo curioso, como esos reyes absolutos, eran temerosos de Jehová, y como atendían con prontitud las palabras de los profetas. Ojalá mi Dios nos enviara uno para que orientara a nuestro alcalde para ver si así sale del laberinto donde se encuentra perdido (claro el tiene sus propios profetas, pero no lo están orientado bien).

Bueno seria un Eliseo en Tamalameque repitiendo el milagro de la viuda del aceite, aquella a la que le iban a quitar sus hijos para convertirlos en siervos en pago de una deuda, a la cual Eliseo envió a su casa ordenándole que prestara el mayor número de tinajas vacías a sus vecinos, las cuales llenó una a una hasta rebosar con el aceite de una sola tinaja que tenía y luego le dijo: “vende el aceite de las tinajas, paga la deuda y con el resto vive con tus hijos, sin que te molesten”. Bueno sería un milagrito de estos que llenara las saqueadas arcas del municipio y se pudieran pagar todas las acreencias que hacen de Tamalameque un pueblo pobre. Claro, le pediría a Eliseo que dijera cuales deudas eran legales y cuales inventadas y que impidiera la estafa.

Importante tener un Eliseo, como el de la Biblia, aquel que hizo flotar el hacha en el Jordán, para que hiciera flotar las finanzas municipales, si, ese Eliseo que multiplicó los panes para que comieran los hijos de los profetas, para que hiciera multiplicar las fuentes de trabajo de mi pueblo y que todos los hermanos tamalamequeros tuvieran la oportunidad de devengar un salario y poder así brindar pan y cobijo a sus hijos.

Que bello sería tener a un profeta que limpiara las conciencias de todos nosotros los tamalamequeros y que nos dejara puros y buenos para servirle a nuestro pueblo y a nuestras gentes, así como Eliseo limpió la piel de Naamán general del ejercito del Rey de Siria quien a pesar de ser rico era leproso, al que Eliseo en nombre de Jehová ordenó lavarse siete veces con el agua del Jordán, y este lo hizo y su lepra fue sanada. Pero ojalá no salga un Giezi, tal cual, el criado de Eliseo que quiso cobrar por su cuenta el favorcito.

Por último que chévere sería un Eliseo en Tamalameque que como el profeta con el hijo de la Sunamita le reviviera y nos devolviera el otrora próspero puerto sobre el río Grande de La Magdalena donde se respiraba hermandad, cariño y respeto entre todos los hermanos tamalamequeros.

Buenas noches y que Jehová les bendiga.

No hay comentarios.: